
Imagina por un momento que cada vez que vas a la iglesia, miras por encima del hombro. Que cada vez que abres una Biblia, lo haces en silencio, con las luces apagadas y el corazón latiendo más rápido de lo normal. No porque estés emocionado, sino porque tienes miedo.
Esto no es una película ni una exageración. Esta es la realidad diaria de millones de cristianos en el mundo.
📍 El mapa de la fe en peligro
Según Puertas Abiertas, más de 365 millones de cristianos enfrentan altos niveles de persecución por su fe. Es decir, 1 de cada 7 cristianos a nivel mundial vive con la posibilidad real de ser arrestado, discriminado, golpeado o incluso asesinado solo por seguir a Jesús.
¿Te suena duro? Es porque lo es.
Y es que ser cristiano en países como Corea del Norte, Somalia o Nigeria no es simplemente nadar contra la corriente. Es lanzarse a un río con corriente violenta, sabiendo que muchos no llegarán a la orilla.
MAPA LISTA MUNDIAL DE PERSECUSIÓN 2025

Imagen tomada de https://www.puertasabiertas.org/es-ES/persecucion/lmp/
¿Qué significa realmente “persecución”?
No siempre hablamos de cárceles o fusiles. A veces, la persecución es más sutil… y más cruel.
Una mujer cristiana en Afganistán puede ser forzada a casarse con un musulmán para “reeducarla”.
Un joven en la India puede ser expulsado de su familia solo por asistir a una reunión de oración.
Un pastor en Nigeria puede ver cómo su iglesia es destruida por extremistas, mientras el mundo simplemente no mira.
Esto no es historia antigua. Es noticia diaria.
¿Dónde está Dios en medio de todo esto?
Muchos se hacen esta pregunta. Y la verdad es que… también los cristianos perseguidos la hacen. Pero lo impactante es su respuesta. En lugar de renegar, se aferran aún más a su fe. Con una convicción que, sinceramente, sacude.
Una hermana de China dijo:
“No pido que oren para que cese la persecución. Pido que oren para que seamos fieles hasta el final”.
¿Puedes creerlo? No están pidiendo comodidad, sino valentía.
Entonces… ¿qué podemos hacer desde aquí?
Es fácil sentir que este tema nos queda grande. Pero no estamos tan lejos como creemos. Aquí algunas formas de sumar:
Ora, pero ora de verdad. Dedica un tiempo a interceder por aquellos que no pueden adorar en libertad.
Infórmate. Sitios como puertasabiertas.org tienen recursos actualizados y testimonios reales.
Habla del tema. En tu iglesia, grupo de jóvenes o redes sociales. Romper el silencio es un acto de justicia.
Apoya económicamente. A veces una donación puede traducirse en Biblias, alimentos, o ayuda legal para una familia cristiana en riesgo.
La Iglesia no está sola
Jesús fue claro: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Y la iglesia perseguida lo cree. Lo vive. Lo respira.
Hoy, más que nunca, la Iglesia libre tiene la misión de ser voz de los que no pueden hablar, y escudo de los que están siendo golpeados por su fe.
No se trata de cargar el mundo sobre los hombros. Se trata de no mirar hacia otro lado.
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